Libro de Calila e Dimna (Selección)

La familia, la culebra y el perro

 

La mujer tenía un hijo muy bello. Su marido y ella estaban muy gozosos con él. 

Sucedió un día que se fue la madre a la ciudad y le dijo a su marido: «Cuida a

tu hijo hasta que yo vuelva.»

Estuvo él un rato, y después tuvo que salir. No había nadie que cuidase al niño,

excepto su perro.  Había en la casa una cueva de una culebra negra muy grande. 

La cule­bra salió y vino para matar al niño. Cuando el perro la vio saltó y la mató y se

ensangrentó todo el cuerpo.

El marido volvió; al llegar a la puerta salió a recibirlo el perro con gran gozo. 

El hombre, cuando vio al perro ensangrentado, perdió el seso pensando que había

ma­tado a su hijo, y sin esperar más, le dio tal golpe que lo mató.

Después entró y halló al niño vivo y sano, y a la cule­bra muerta. Se dio

cuenta de lo que había pasado y co­menzó a Ilorar.  En esto entró su mujer y le

dijo: «¿Por qué lloras, y qué es esta culebra muerta, y nuestro perro, tam­bién muerto?»

El hombre le contó lo que había pasado, y le dijo su mujer: «Este es el fruto del

apresuramiento.  El que hace las cosas sin pensar sin estar seguro de lo que hace, se

arrepiente cuando ya es demasiado tarde.»